El jueves abandonamos Arequipa para conocer el Valle del Colca: hemos dedicado dos días para visitar el valle ya que decidimos dormir en él una noche, debido a que las distancias son largas y las carreteras... complicadas. Llevábamos una combi con conductor y guía para nosotros solitos.
Desde Arequipa (a 3800 metros) hasta llegar al Valle del Colca hay que recorrer un montón de kilómetros por carreteras atravesando amplias zonas de pampa y altiplano y superando puertos, el más alto de los cuales, el Mirador de los Volcanes, está a 4910 metros de altitud, y rodeados por montañas y volcanes, algunos humeantes, de más de 6000 metros.
A esas alturas os podéis imaginar: frio y soroche (el temido mal de altura); para combatir este mal de altura las soluciones más frecuentes (que utilizamos, claro) son tomar infusiones de coca o, directamente, mascar hojas de coca -la coca actua como un potente vasodilatador-. A pesar de ello cuesta mucho andar, es cansado y el corazón tiene trabajo de bombeo extra.
Aunque el trayecto dura varias horas y el paisaje puede parecer monotono, con ligeras variaciones de vegetación en función de la altitud, sin embargo, es posible ver fauna de la zona interesante: pudimos observar tres de las cuatro especies de camélidos del continente suramericano: las vicuñas (pequeñas y no domesticadas), las alpacas y las llamas,(ambas domesticadas y que podían aparecer en rebaños) que pastaban tranquilamente en los amplios espacios de vegetación escasa. El cuarto camélido, el guanaco está en esta zona en peligros de extinción y no pudimos verlo. Además, en pequeñas zonas lagunares originadas en los llanos a partir del agua de la alta montaña se observaban con facilidad aves como el ganso andino, fochas, patos variados, ibis negros y, excepcionalmente, algunos flamencos. Os dejo unas fotillos de toda esta fauna.
Como sabíamos que el viaje era largo y pesado decidimos buscar un alojamiento cómodo para pasar la tarde: nos alojamos en un lodge junto al rio Colca que tenía como particularidad unas piscinas naturales de aguas termales: una gozada. El sitio era muy espectacular y el lugar realmente cómodo. Bien por Vega que fue quien lo eligió.
El segundo día en el valle, y más adelante cañón, hubo que madrugar porque teníamos una cita que se antojaba realmente atractiva: poder ver cóndores. Con nuestra combi y nuestra guía empezamos a profundizar a lo largo del valle adentrándonos por carreteras que no merecen tal nombre (realmente caminos de piedras): el valle se convierte en un cañón que llega a tener en algunas zonas más de 4000 metros de profundidad (...sí el doble que el cañon del Colorado). En un punto superior a los 4000 metros de altitud hay una zona (y un mirador: el mirador del cóndor) donde las corrientes ascendentes de aire llevan cada día a centenares de cóndores gigantescos que aprovechan para ascender a zonas elevadas y partir, ya a partir de las alturas elevadas, a otras zonas en busca de alimento: es realmente espectacular y emocionante, cuando llegamos varias docenas de cóndores evolucionando y volando por encima de nuestras cabezas, bastante próximos (algo parecido a los buitres de Monfrague).
Bueno, aunque la visión de los cóndores fue una maravilla, realmente también lo es el cañón. Quizá resulte menos espectacular que el cañón del Colorado (cuya meseta superior y su estructura sedimentaria sin alterar le hacen único) pero, formado éste en la zona volcánica andina y de confluencia de placas tectónicas también es impresionante (nuestra guía nos dijo que está documentado que es el más profundo del mundo, pero yo he leido que hay uno en China, cómo no, que supera los 5000 metros de profundidad).
A la vuelta podimos disfrutar, ya más despacio del precioso valle del Colca. Se trata de un valle poblado desde muy antiguo por los pueblos cabana y collagua (preincaicos) que crearon todo un sistema de terrazas para cultivar en las laderas del valle hasta alturas y pendientes realmente inverosimiles. La llegada de los incas dio impulso a este sistema de terrazas con nuevos sistemas de riegos por canales que se conservan y se siguen usando. Hoy, los descendientes de cabanas y collaguas siguen utilizando muchas de estas terrazas. El valle resulta precioso; nosotros hemos llegado en época en que ya estaban recogidas las cosechas y presenta una coloración amarillenta, pero en las épocas en las que el valle está cultivado con maiz, papas,... presenta una coloración con diferentes tonos de verde que lo hacen realmente precioso (según hemos visto en fotografías). Fotos del valle:
Los pueblecitos del valle resultaban pintorescos, todos con su iglesia colonial llena de coloridos retablos barrocos, muestras de una religión en la que se sigue mezclando el cristianismo con las religiones andinas.
Desde uno de estos pueblos, Chivay, tomamos un autobús que, tras seis largas horas pero amenizadas didácticamente por el guía que llevábamos, nos ha traido a Puno, donde estamos ahora: la intención es visitar el lago Titicaca y algunos yacimientos de la zona. Pero eso lo contaremos en otra entrada.
Besos y abrazos
Seguid masticando coca y en un momento veréis Monfragüe, guanacos y tigres de bengala. Un abrazo, y seguid disfrutando !!
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