Cuando emprendas tu viaje a Perú pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.

Que muchas sean las mañanas de verano en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.

Ten siempre a Machu Picchu en tu mente. Llegar allí es tu destino.
Más no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años, enriquecido de cuanto ganaste en el camino.


Kavafis: Viaje a Ítaca (Adaptación).

sábado, 26 de julio de 2014

MACHU PICCHU


He titulado esta entrada como Machu Picchu pero, en realidad, debería haberla titulado Machu Picchu y otros yacimientos incas en el Valle Sagrado, ya que hablaré también de otros restos incaicos, además del Machu Picchu.

En la última entrada mencioné que ya habíamos llegado a la bonita Cuzco: desde entonces hemos estado algunos dias en Cuzco y otros los hemos dedicado a recorrer el Valle Sagrado de los Incas, visitando numerosas zonas arqueológicas, entre ellas Machu Picchu. Como Machu Picchu es tan impresionante hablaré de Cuzco en otra entrada.

Los que nos sigáis desde blogs viajeros anteriores (Viajando por Argentina) recordaréis que describí emocionado nuestra visita al Perito Moreno y a las Cataratas de Iguazú indicando que me faltaban adjetivos para describir las sensaciones experimentadas: algo parecido nos ocurrió el jueves 24 cuando, a las 6,45 de la mañana ingresamos en el recinto sagrado de MACHU PICCHU (asombroso, maravilloso, increible.....). Habíamos llegado a la población de Aguas Calientes, desde la que se accede al yacimiento, en tren la tarde anterior (no hay otra forma de llegar) y a las 5,30 de la mañana del 24 (curiosamente 103 años justos desde el día en que se considera oficialmente que fue descubierto el Machu Picchu por el profesor Bingham: el 24 de julio de1911) ya estábamos en la larguísima cola para subir en autobús por un zizagueante camino-se aprecia en algunas fotos- hasta el yacimiento. Después de otra cola para pasar el control de entrada, a eso de las 7 menos cuarto como he dicho, pudimos entrar: la primera visión de las ruinas son IMPRESIONANTES, antes de la salida del sol y, aunque había subido ya gente, se ven casi vacías ya que la gente se dispersa por varios lugares.




Llevábamos una guía y estuvimos haciendo un recorrido didáctico hasta las 9-9,15 con ella, apreciando los maravillosos detalles constructivos de los incas, las distintas zonas -una zona de cultivos en terrazas asombrosas, una zona urbana donde vivía la población y una zona superior sagrada- y comentando algunas de las teorías sobre la existencia de esta asombrosa ciudad a unos 2400 metros de altitud perdida entre una zona de bosque tropical. 
Como digo no se sabe a ciencia cierta cuál fue el uso de esta ciudad, no hay documentos escritos de los Incas: pudo ser una ciudad-templo de las Vírgenes del Sol, pudo ser una ciudad habitada temporalmente por el Inca con toda su corte,... en realidad las dudas y la fantasía sobre el yacimiento son muchas; lo cierto es que fue abandonada en el siglo XVI, nunca fue conocida ni, por tanto, conquistada por los españoles y su memoria se perdió hasta principios del siglo XX... y de ahí su mística y el interés que suscita.




Cuando acabamos la visita con la guía, que se mostró como una fotógrafa curiosa, nos dedicamos a pasear tranquilamente completando el recorrido y pudiendo apreciar despacito todos los magníficos detalles constructivos de esta asombrosa cultura inca que tuvo, sin embargo, una duración temporal corta: su expansión se inició a mitad del siglo XIV y a mediados del siglo XV ya tuvo la mala suerte de encontrarse con los españoles, lo que supuso su desaparición.







Yo había sacado con varios meses de antelación la autorización para poder subir a la montaña que se ve en el fondo: el Waynapicchu. Sólo se permiten 400 accesos al día en dos turnos, por eso hay que solicitarlo con tiempo; Vega, habiendo leido que era una subida peligrosa, no se animó a subir. En realidad es un acceso duro, aproximadamente una hora de ascensión por un camino escalonado con fuerte pendiente, pero en ningún momento peligrosa. Es cansado, sí, pero la recompensa es espectacular: como está muy encima de las ruinas se tiene una visión aérea del yacimiento y, además, se tiene una visión espectacular de 360º de las montañas de alrededor y de todo el bosque tropical que rodea la zona. Os dejo fotos:





La bajada fue más rápida y, aunque complicada al principio, llegué sin problemas a las ruinas. Vega dedicó el tiempo a pasear, tomar una cerveza,...
Comimos en un lodge fuera del yacimiento: se trataba de un buffet con numerosos platos de cocina peruana -de la que ya hablaremos en otra entrada-: ceviche, res, papas, trigo,... comimos muy bien y despacito para evitar el rato de aglomeración en el yacimiento y, después, ya cuando la mayoría de los grupos abandonaban las ruinas, volvimos a entrar para disfrutar sentándonos en lugares altos, zonas de hierba,... y volver a recorrer despacito todo el yacimiento.  A eso de las cuatro de la tarde, para evitar las colas de bajada de última hora -el yacimiento lo cierran a las cinco- nos bajamos a Aguas Calientes por ese camino que los conductores de autobús bajan a una velocidad asombrosa. A las siete tomamos el tren para salir de la zona. Como ya he repetid..... UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE (auque más lo será para una simpática pareja belga que conocimos en el tren y con la que coincidimos, después, varias veces: él le pidió matrimonio a ella en lo alto del Waynapicchu:... y ella dijo que sí).


Bien, pero dije al principio de la entrada que hablaría de otros restos arqueológicos del Valle Sagrado de los Incas.
El conjunto arqueológico de Pisac nos resultó muy interesante: una zona con varios asentamientos urbanos y, en lo alto, un asentamiento religioso en medio de campos de cultivos en terrazas... una estructura hasta cierto punto parecida a Machu Picchu, con el mismo primor arquitectónico y agrícola pero sin la magia del sitio en el que está Machu Picchu.









Otra zona arqueológica es la población de Oyantaitambo: se observa una magnífica zona de terrazas de cultivo, muy en pendiente sobre la población, y una zona sagrada superior; la zona urbana la ocupa hoy el pueblo de Oyantaitambo, desde el que tomamos el tren para ir a Aguas Calientes-Machu Picchu.




También nos ha resultado muy curiosa la zona de experimentación agraria inca de Moray: allí los incas experimentaban cultivos, hibridaciones y formas de irrigación de cultivos para aplicarlos, después, en las zonas del imperio.





Acabo la entrada con las imágenes de una visita curiosa e interesante, pero, en este caso, no relacionada con los incas: se trata de las salinas de Maras, unas espectacular extracción de sal, a más de 3000 metros de altura que surge de un pequeño regato que nace de la montaña espectacularmente salado. El lugar es espectacular.




Bien, hoy estamos en Cuzco -estoy escribiendo temprano: me he despertado y era muy prontito-, mañana volaremos a Puerto Maldonado: selva. Abandonaremos las alturas y nos iremos a un afluente del Amazonas.

Como he dicho, haré una entrada sobre Cuzco.

Me despido con el recuerdo imborrable de Machu Picchu. Besos.

3 comentarios:

  1. Impresionante seguir disfrutando del maravilloso sitio :-)

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  2. Da gusto seguiros en ese maravilloso viaje. Una excelente lección de Geografía. Las fotos y las descripciones de esos lugares son magníficas. Que sigáis disfrutando. Un abrazo

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  3. Ahora que he tenido tiempo de ver el Blog más detenidamente, os tengo que dar la Enhorabuena. Cuánta información se incluye! Se ve que os habéis preparado el viaje a conciencia.

    Y de paso me recuerda que ahora son las 3:45 en Perú, con lo que felices sueños.

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