Hola a todos y todas:
Hemos estado unos días sin poder hacer ninguna entrada debido a que hemos estado en una zona de selva, sin posibilidades ninguna de conectarse a interntet. Hoy estamos en Lima: es tarde y estoy cansado, por lo que intentaré hacer una entrada rápida ya que mañana madrugamos, de nuevo -es la tónica del viaje- para ir a sobrevolar las líneas de Nazca. Días de selva y líneas de Nazca -con la reserva natural de Paracas y las islas Ballestas- serán objeto de próximas entradas.
Bien, Cuzco -Cusco para los peruanos- es, como ya dije, una ciudad hermosa, declarada Patrimonio de la Humanidad. Con muchos restos coloniales es una ciudad de paseos y visitas culturales muy interesantes y, a la vez, conserva restos numerosos de su pasado inca, a pesar de que los conquistadores españoles construyeron muchos edificios sobre estructuras incas. Esta dualidad: restos incas-construcciones coloniales hacen de Cuzco una ciudad verdaderamente agradable. El crecimiento reciente la ha llenado de "pueblos jóvenes" establecidos en sus proximidades y colinas cercanas
Hemos estado varios días en Cuzco -con la visita a Machu Picchu en medio, ya que Cuzco es el punto base para visitar el Valle Sagrado de los Incas- y hemos podido pasearla despacito y visitar algunos de sus muchos sitios interesantes. Como muchas ciudades sudamericanas, el centro de la ciudad lo forma la Plaza de Armas -presidida por la catedral y el edificio de la municiapalidad- y calles adyacentes -con plano ortogonal, cuadriculado-, en las que se encuentran iglesias -muchas de órdenes religiosas: jesuitas, franciscanos, dominicos,...- y casas señoriales -la mayoría de las cuales se han convertido en negocios de diferente tipo: tiendas, restaurantes,...-.
La Plaza de Armas de Cuzco es realmente bonita y pudimos observarla desde distintos ángulos y alturas (campanarios, miradores,...)
Visitamos también algunas de las iglesias y conventos: la de la Compañía de Jesús, en la misma Plaza, el convento de Santa Catalina: con un interesante museo con una réplica de cóm vivían y viven la clausura las monjas y la iglesia de Santo Domingo, construida sobre el magnífico templo del Sol -el Coricancha- de época inca del que quedan numerosos restos, así como una magnífica colección de pintura de estilo cuzqueño.
De época inca se conservan numerosísimos restos en la ciudad, ya que los cimientos y, en muchos casos, los muros del primer piso de muchas construcciones hispanas se hicieron sobre construcciones incas. Es asombrosa, como ya comprobamos en Machu Picchu y en otras zonas arqueológica, la perfección constructiva de esta cultura prehispánica: grandes piedras, perfectamente talladas y encajadas sin el uso de ningún tipo de argamasa y talladas con otras piedras... y no cabe una hoja de papel entre piedra y piedra. Estos muros incas pueden observarse paseando en muchas calles del centro, junto con otros restos arqueológicos: quizá el trozo de muro más famoso es el que contiene una piedra con 12 ángulos para encajar con el resto de las piedras:
Cerca de Cuzco -en realidad casi encima, a unos 2 kilómetros- se encuentran una serie de yacimientos arqueológicos de época inca: el más famoso es el de Sacsayhuamán, una especie de fortaleza ceremonial o templo, construido en el siglo XV en época de Pachacutec -el inca que propició la gran expansión del imperio-: una construcción con una serie de muros con piedras ciclópeas, muy monumentales, se trata de la mayor obra arquitectónica que realizaron los incas. En una explanada de la construcción se celebra todos los 24 de junio -aprox. el solsticio de invierno en Perú- el Inti Raymi, un festival donde se escenifica el rito inca del culto al sol y que se ha convertido en una de las festividades más importantes del país.
Finalmente, henos visitado alguno de los museos de la ciudad: en concreto el muy interesante y bien montado Museo de Arte Precolombino, un museo con restos -sobre todo cerámicos- de las diferentes y numerosas culturas que poblaron el actual Perú antes de la llegada de los españoles, y el mucho más "rudimentario" Museo Inca, con restos diversos de los incas y las culturas a los que estos dominaron. Interesantes ambos.
Bueno, y también tuvimos tiempo para hacer algún descansito y tomarnos alguna cerveza -Cusqueña por supuesto- en alguno de los preciosos patios de los mejores hoteles de la ciudad, situados en antiguos conventos reconvertidos en hoteles, con unas instalaciones estupendas.
Bien, acabo ya que, como dije, es tarde y mañana toca madrugar: nuestro estreno en avioneta para ver las famosa líneas de Nazca.
Abrazos variados.
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